Título: Puerto escondido
Autor: María Oruña
Editorial: Destino (mi edición es de Círculo de Lectores)
Fecha de publicación: 2015
Páginas: 430
Mi puntuación:★★★★☆
Bien-Notable
Sinopsis:
¿Dónde se encuentra el escondite perfecto, el bastión intocable donde respirar la calma absoluta y el abandono de todo lo que impone la edad, el entorno y el tiempo?
¿Hacia donde habrá que dirigirse para encontrar ese refugio donde atesoramos, sin saberlo, la más pura felicidad? Sólo siguiendo el curso de la marea se esquiva el miedo.
"Desde el mismo momento en que había decidido tirar los tabiques silenciosos del sótano de Villa Marina, Oliver, sin saberlo, había abierto la puerta al precipicio del miedo, de la muerte y del vértigo".
Oliver, un joven londinense con una peculiar situación familiar y una triste pérdida, hereda una casona colonial, Villa Marina, a pie de playa en el pueblecito costero de Suances, en Cantabria. Durante las obras de remodelación se descubre, en el sótano, el cadáver emparedado de un bebé, al que acompaña un objeto que resulta completamente anacrónico. Tras este descubrimiento comienzan a sucederse, de forma vertiginosa, diversos asesinatos en distintas ciudades de Cantabria -Suances, Santillana del Mar, Santander, Comillas-, que, unidos a los insólitos resultados forenses de las víctimas, ponen en jaque a la Sección de Investigación de la Guardia Civil y al propio Oliver, que iniciará un denso viaje personal y una carrera a contrarreloj para descubrir al asesino.
Opinión personal:
En menos de un mes, y sin proponérmelo, ya son dos las lecturas realizadas con firma femenina made in Vigo. Así que he ahí mi primera satisfacción a reflejar en esta reseña. Superflua, sí. Pero potente. Porque así como Puerto escondido nos muestra el poder y la fuerza de la sangre, como lectora me gusta dejar patente mi gozo al leer el poder y la fuerza de las palabras de autores de mi preciosa ciudad olívica.
Aunque si aquí hay una tierra a la que se le rinde hermoso homenaje con sus ciudades, pueblos y paisajes es a Cantabria. Y se hace de una forma tan justamente descriptiva como narrativamente evocadora, hasta el punto que yo, viguesísima que no ha puesto nunca un pie en Cantabria, me imagino cada curva del camino y hasta el tono verde de los prados con la nostalgia del que no sólo ha conocido esa tierra, sino que hasta ha llegado a extrañarla.
