martes, 1 de agosto de 2017

Reseña - "Hija de humo y hueso" de Laini Taylor

Título: Hija de humo y hueso I: Hija de humo y hueso
Autor: Laini Taylor
Editorial: Alfaguara
Fecha de publicación: 2011 (2013 en España)
Páginas: 368 (leído en Kindle)
Mi puntuación: 

Sinopsis:
Karou es una estudiante de arte de 17 años que vive en Praga. Pero ese no es su único mundo. A veces, Karou desaparece en misteriosos viajes para realizar los encargos de Brimstone, el monstruo quimera que la adoptó al nacer.

Tan misteriosa resulta Karou para sus amigos, como lo es para ella su propia vida; ¿cómo es que ha acabado formando parte de una familia de monstruos quimeras? ¿Para qué necesita su padre adoptivo tantos dientes, especialmente de humanos? Y, ¿por qué tiene esa recurrente sensación de vacío, de haber olvidado algo?

De pronto, empiezan a aparecer marcas de manos en las puertas, señal de que la familia de Karou corre grave peligro. Karou tratará de cruzar al mundo quimérico para ayudarles, pero es perseguida por los serafines. Entre ellos se encuentra Akiva, un ángel arrebatadoramente hermoso al que Karou está unida de una forma que ni ella misma puede imaginar.

Opinión personal:
Esta primera parte de trilogía escrita por Laini Taylor y narrada en tercera persona nos adentra en las dos vidas de su personaje principal: Karou. La primera de esas vidas es la que vive en Praga, en el mundo humano. Allí es una estudiante de arte que intenta compaginar esa vida mundana con la segunda, la que vive junto a su familia quimérica en lo que parece un plano espacio-temporal diferente, realizando variados encargos por todo el mundo para uno de esos personajes quiméricos: Brimstone.

Tal y cómo está estructurado el libro, durante aproximadamente el primer tercio de la historia conocemos a esa Karou con "doble vida". En esa primera parte de la novela la historia está completamente centrada en ella. 

Hasta que, posteriormente, entra en acción otro de los protagonistas principales: Akiva, un serafín que se presenta como un enemigo de Karou y de todo lo que su familia quimérica representa, pues serafines y quimeras viven en un enfrentamiento mortal desde hace generaciones.